Durante varios segundos mantuvo los ojos fijos en sus manos.
—Al principio, Verónica solo se enfadaba cuando dejaba algo desordenado —comenzó—. Decía que tenía que aprender a ser responsable porque tú trabajabas demasiado.
Verónica intentó interrumpirla.
—Eso es completamente normal…
—No vuelvas a interrumpirla —dije.
Valeria continuó.
—Después empezó a decir que no debía utilizar la lavadora porque la ropa de Camila tenía prioridad. Si necesitaba lavar el uniforme, tenía que esperar a que todos terminaran.
Mi hija tragó saliva.
—A veces, cuando Camila invitaba a sus amigas, Verónica me pedía que me quedara en mi habitación. Decía que no quería que mis problemas familiares arruinaran