No todas las compras estaban explicadas, y no quise sacar conclusiones sin revisar los registros completos.
Entregué los documentos al abogado y solicité una revisión de las cuentas.
Lo que sí estaba claro era que Verónica había utilizado mi confianza para controlar la vida de mi hija.
Cuando le pregunté por aquellos mensajes durante una conversación posterior, intentó justificarse diciendo que estaba intentando ahorrar dinero.
—¿Ahorrar para qué? —pregunté—. Yo nunca te pedí que le quitaras cosas a Valeria.
No respondió.
Después descubrí otra cosa.
Durante meses, Verónica había estado diciéndole a Valeria que yo quería enviarla a vivir con unos familiares porque ya no podía hacerme cargo de ella.
Mi hija había guardado silencio porque temía