Esa misma noche, Crane apareció en el Canal 5 frente a su residencia declarando que yo era un vagabundo oportunista en busca de dinero fácil, asegurando que su hijo se habría salvado sin mi intervención. Detrás de él permanecía su esposa Celeste sosteniendo a Austin, quien llevaba el brazo en cabestrillo y mantenía la mirada fija en el suelo. Los comentarios en internet me destrozaron de inmediato, asumiendo que mi falta de vivienda me convertía en una amenaza.
- Demanda civil por 400.000 dólares interpuesta por el conductor.
- Acusaciones públicas en televisión de uso innecesario de la fuerza y allanamiento.
- Representación legal asumida de forma gratuita por Priya, una abogada recién graduada.
El juicio en la corte del condado de Hennepin
Aunque el párroco me ofreció refugio en el sótano de la iglesia para pasar el proceso, preferí permanecer en mi camioneta para no causarle inconvenientes. Sin recursos para contratar una defensa, una joven abogada de asistencia legal llamada Priya asumió mi caso de manera voluntaria. Llegado el día del juicio, Graham Crane ingresó a la sala acompañado por tres abogados y un periodista, dedicándome una sonrisa burlona mientras me advertía que perdería hasta mi camioneta.