Mi hija dijo que le dolía la espalda: el kara secreto que no se atrevía a contar

Marcos vuelve siempre a una regla sencilla: Lucía no debe cargar con las decisiones de los adultos. Cuando pregunta

por abogados, médicos o cambios de horarios, él responde con palabras apropiadas para su edad. En esta etapa, Marcos entiende que la confianza de Lucía se reconstruye con actos coherentes y no con promesas espectaculares.

El día a día se convierte en una medida más fiable quecualquier gran promesa. Un vaso derramado, unos deberes olvidados o una puerta cerrada ya no deberían hacer que Lucía espere una catástrofe. En esta etapa, Marcos entiende que la confianza de Lucía se reconstruye con actos coherentes y no con promesas espectaculares.

Los profesionales

insisten en no contaminar el relato de la niña con preguntas sugerentes. Marcos escucha cuando ella habla espontáneamente y acepta también cuando prefiere conversar sobre el colegio o sus amigas. En esta etapa, Marcos entiende que la confianza de Lucía se reconstruye con actos coherentes y no con promesas espectaculares.

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