La noche anterior, la sala de urgencias estaba bañada por esa luz fluorescente tan intensa que hacía que todos los rostros parecieran cansados.
Gertrude yacía bajo una fina manta de hospital, con una mascarilla de oxígeno cubriéndole
La noche anterior, la sala de urgencias estaba bañada por esa luz fluorescente tan intensa que hacía que todos los rostros parecieran cansados.
Gertrude yacía bajo una fina manta de hospital, con una mascarilla de oxígeno cubriéndole