Entonces encontré algo.
41 quejas de empleados
externos archivadas bajo la misma etiqueta.
Bajo desempeño.
Horas reducidas.
Firmas modificadas.
Cuotas imposibles.
Bonos a supervisores por disminuir costos.
Todo estaba documentado.
Nada estaba realmente oculto.
Ese era el problema.
Habíamos construido una empresa donde bastaba poner un número verde en una presentación para que nadie preguntara quién había pagado el precio.
Y yo estaba arriba de todos.
Mientras revisaba esos archivos, Marisol recibió una factura para autorizar.
61 conceptos.
Entrega urgente.
Su firma era la última que faltaba.
Ella pasó horas revisándola.
En la línea 44 encontró servicios
cobrados en un edificio que llevaba todo el mes cerrado por remodelación.
No firmó.
Envió el caso a Cumplimiento.
2 días después, recibí una notificación.
Esteban Luján había solicitado una revisión formal de la contratación de Marisol por posible favoritismo del presidente.
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