Me levanté.
–No me debe nada si las usa. Y si decide no hacerlo, tampoco voy a volver a mencionarlo.
Salí.
Más tarde supe que solicitó ambos apoyos.
Ganó tiempo con el propietario.
Pagó lo atrasado cuando recibió su sueldo.
No necesitó un cheque mío.
Eso fue importante.
La auditoría terminó un jueves.
Los resultados llegaron al consejo.
Reducciones de presupuesto acumuladas hasta niveles físicamente imposibles.
Horas modificadas.
Bonos vinculados al recorte de jornadas.
41 reclamaciones reclasificadas.
Y algo peor.
La factura que