ellas llevaba un reloj de plata.
Antes de que pudiera seguir pensando, los ladridos de unos perros resonaron a lo lejos por todo el pantano.
La cacería había comenzado.
El primer cazador que se separó del grupo fue Charles Mercer, un rico terrateniente desesperado por conseguir la recompensa de Blackwood.
Mercer siguió lo que parecían ser unas huellas enormes marcadas en el barro.
—¡Lo encontré! —gritó.
Espoleó a su caballo para avanzar.
Pero las huellas terminaban junto a un canal profundo.
Mercer se inclinó desde la silla para examinarlas.
De pronto, una sombra cayó desde las ramas que tenía encima.
El caballo lanzó un relincho aterrador.
El agua estalló en una enorme salpicadura.
Y después…
Silencio.
Minutos más tarde, el caballo de Mercer irrumpió entre los miembros de la partida de caza.
Regresaba sin jinete.
La silla estaba manchada de sangre.
Blackwood soltó una maldición.
—¿Dónde está Mercer?
Nadie respondió.
EL GIGANTE AFRICANO QUE SOLTARON EN UN PANTANO DE LUISIANA EN 1869: DESPUÉS, LOS CAZADORES COMENZARON A MORIR UNO POR UNO… -mduee