Por ejemplo, si una persona cercana necesita apoyo, el narcisista suele desviar la conversación hacia sus propios problemas o intereses. La atención siempre debe regresar a ellos.
También hay una señal clara relacionada con el respeto a los límites personales. Las personas con conductas narcisistas suelen molestarse cuando alguien les dice “no” o establece límites saludables.
Ante esto, suelen reaccionar con manipulación emocional, silencio, victimismo o comportamientos pasivo-agresivos. Les cuesta aceptar que otros tengan autonomía emocional y decisiones independientes de sus deseos.
Otra “prueba” importante aparece cuando otro consigue reconocimiento o éxito. El narcisista rara vez se alegra sinceramente por los logros ajenos. Aunque pueda felicitar exteriormente, en su interior siente envidia, incomodidad o la necesidad de competir.
Habitualmente minimizan el mérito de los demás con frases como: “fue suerte”, “no es para tanto” o “yo hice algo mejor antes”. Su objetivo es recuperar protagonismo y evitar que otro destaque demasiado.