SU ESPOSA LE QUITABA LA TARJETA Y SOLO LE DABA 20 PESOS… ÉL LA LLAMÓ TACAÑA, HASTA QUE ABRIÓ EL SOBRE QUE ELLA ESCONDIÓ POR

La gota que derramó el vaso llegó en su aniversario de bodas. Martín volvió tarde y cansado, pero la mesa estaba puesta con pollo rostizado, sopa y un pequeño flan. Maribel llevaba un vestido rojo sencillo, el mismo de cuando eran novios.

—Feliz aniversario, Martín —dijo ella, sonriendo nerviosa.

Él no sonrió. —¿Y esto con qué dinero lo compraste?

Antes de que ella respondiera, su celular vibró. Martín leyó el mensaje:Descubre Menús Locales

“Doña Maribel, mañana firmamos. Traiga el último pago. —Ernesto.”

El rostro de Martín se hardenedció. —¿Ernesto? ¿Quién demonios es Ernesto? ¡5 años quitándome mi dinero para dárselo a otro cabrón!

Maribel abrió un cajón, sacó un sobre amarillo grueso y lo puso frente a él con las manos temblando.

—Antes de decir otra cosa, abre esto.

CONTINÚA EN LA PÁGINA SIGUIENTE.

PARTE 2
Martín miró el sobre como si fuera una bomba. Y cuando rompió la solapa, sintió que el aire se le atoraba en el pecho. Eran los títulos de propiedad de un terreno a nombre de los dos.

—Ernesto no es ningún hombre escondido —dijo ella con la voz temblorosa—. Es el dueño del terreno. Mañana terminamos de pagarle.Compara Tarjetas Crédito

Martín levantó la mirada. La rabia se le cayó de la cara poco a poco, como pintura vieja bajo la lluvia.

—¿Terminamos?

—Sí.

Ella abrió la libreta de cuadritos que siempre tenía en la mesa. Martín la había odiado durante años; le parecía el símbolo de su humillación. Ahí estaban todos los recibos, las cuentas y los ahorros. Cada página tenía fechas, cantidades, pagos, abonos y notas pequeñas:Aprende Nuevos Idiomas

“Quitar 100 del pollo.”

“No comprar blusa.”

“Guardar horas extra de Martín.”

“Costuras de la señora Lety: 250.”

“Pago Ernesto: 1,800.”

“Faltan 23,400.”Elige Estilo Masculino

“Faltan 12,000.”

“Faltan 3,500.”

“Último pago: mañana.”

Martín sintió que se le aflojaban las piernas y se sentó en la silla más cercana. Maribel permaneció de pie, con el vestido rojo gastado y los ojos llenos de una tristeza que él nunca se había detenido a mirar.

—Hace 5 años vi ese terreno anunciado en una cartulina pegada afuera de una tienda —explicó—. Estaba lejos, sí. No era una zona elegante. Pero costaba lo único que nosotros podíamos intentar pagar.Genera Facturas Electrónicas

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