PARTE FINAL / Una millonaria vio un rubí en el cuello de un indigente y gritó algo que paralizó toda la calle…

Finalmente guardó la pieza con la intención de devolverla si algún día volvía a encontrárselo.

Ese día nunca llegó.

Con el tiempo, el colgante adquirió otro significado.

En sus peores noches, Mauricio lo apretaba dentro de la mano.

No porque pensara que le

pertenecía.

Sino porque le recordaba aquella noche.

La noche en que estaba convencido de que su vida ya no servía para nada.

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