y comprendí que estaba intentando contener algo.
Tal vez dolor.
Tal vez decepción.
Tal vez otra esperanza hecha pedazos.
Durante los días siguientes, se volvió más silencioso que nunca.
Veía su dolor.
Veía su sueño destrozado.
No decía nada, pero su silencio me asfixiaba cada día.
Cuando las niñas hablaban de su futura hermanita, él sonreía, pero evitaba mirarme a los ojos.
Y una noche tomé una decisión.
Una decisión que todavía hoy me aterra recordar.
Durante todo el día caminé por la casa con una mano sobre el vientre.
Podía sentir cómo se movía mi bebé, pero al mismo tiempo el silencio de Michael resonaba dentro de mi cabeza.
Sentía como si aquella niña, incluso antes de nacer, ya hubiera traído dolor a nuestro hogar.
Aquella noche, Michael estaba sentado en la sala.
La luz era tenue.
Las niñas dormían.
La casa estaba en silencio, pero en medio de
Tal vez dolor.
Tal vez decepción.
Tal vez otra esperanza hecha pedazos.
Durante los días siguientes, se volvió más silencioso que nunca.
Veía su dolor.
Veía su sueño destrozado.
No decía nada, pero su silencio me asfixiaba cada día.
Cuando las niñas hablaban de su futura hermanita, él sonreía, pero evitaba mirarme a los ojos.
Y una noche tomé una decisión.
Una decisión que todavía hoy me aterra recordar.
Durante todo el día caminé por la casa con una mano sobre el vientre.
Podía sentir cómo se movía mi bebé, pero al mismo tiempo el silencio de Michael resonaba dentro de mi cabeza.
Sentía como si aquella niña, incluso antes de nacer, ya hubiera traído dolor a nuestro hogar.
Aquella noche, Michael estaba sentado en la sala.
La luz era tenue.
Las niñas dormían.
La casa estaba en silencio, pero en medio de