del suelo y de las paredes al menos unos 30 centímetros.
4. Repelentes naturales: qué esperar de ellos
El aceite de menta suele mencionarse como repelente casero. Algunas personas empapan bolitas de algodón con unas gotas y las colocan cerca de los lugares por donde pasan las ratas. Su olor fuerte puede incomodarlas, pero el efecto es temporal y hay que renovarlo cada pocos días. Funciona mejor como apoyo que como solución única. Ten cuidado si tienes gatos o perros, porque los aceites esenciales concentrados pueden ser tóxicos para ellos.
5. Trampas en lugar de veneno
Si ya hay ratas dentro de la casa, las trampas de golpe o las de captura viva son más seguras que el veneno, porque permiten controlar lo que ocurre y no dejan sustancias tóxicas al alcance de otros animales. Colócalas pegadas a las paredes, que es por donde las ratas suelen caminar, y revísalas
a diario.