Era exactamente la mentira que llevaba años intentando imponer.
—¿De verdad esperas que firme esto?
—No tienes idea de lo que costó mantener aquella familia.
—Yo tenía trece años cuando me dejaste caminando solo por una carretera.
—¡Te estaba enseñando a ser fuerte!
—No. Me estabas abandonando.
Ray golpeó la mesa.
—¡Tu madre me hizo prometer que te criaría como a mi propio hijo!
Saqué la carta de mi madre y la coloqué frente a él.
—Entonces deberías haber cumplido tu promesa.
Ray miró el papel.
Por primera vez, su expresión