Tuve que sentarme en el escalón.
Él se agachó frente a mí.
—También trajimos comida.
Eso consiguió hacerme reír.
Iván apareció detrás con unas botas nuevas, guantes y una cubeta.
—¿Dónde está mi compañera?
Señalé el establo.
Margarita mugió antes de que él llegara.
No todos se pusieron a trabajar al mismo tiempo.
Organizaron cuadrillas y me preguntaron qué era urgente.
Revisaron el tractor.
Arreglaron cercas.
Prepararon una parte del terreno para sembrar maíz y dejaron otra para más adelante, porque el suelo todavía no estaba listo.
Una mujer llamada Lorena llevaba la relación de materiales donados. Otro compañero anotaba los gastos y el dinero que entraba.
Querían que yo pudiera revisar todo.
Juana llegó con sus ayudantes y una camioneta llena de pan, café y empanadas. Montaron mesas bajo una lona.
Alguien preparó un letrero para explicar que las aportaciones eran voluntarias.
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