A los noventa años, un legendario buzo de combate entró temblando a un supermercado para vender su Estrella de Plata por pan y sopa; mientras un anticuario sonreía dispuesto a robarle hasta el honor, un marine herido y su pastor alemán bloquearon el trato. Nadie imaginó que aquella medalla, apoyada junto a una lata barata, destaparía una traición capaz de arruinar a decenas de héroes olvidados.