Esta foto… es cruda, honesta y un poco aterradora, lo sé. Así es como me veo ahora, por fuera, después de tanta lucha. Un poco hinchada, con marcas moradas que cuentan historias de tratamientos intensos, y este cansancio que parece haberse convertido en mi compañero. ¿Y este pulgar hacia arriba?

Mañana es el gran día.

La palabra «mañana» nunca había tenido un peso tan grande. Antes significaba algo sencillo: planes, esperanza, o simplemente un día más. Pero ahora, mañana se siente como estar al borde de lo desconocido, algo que podría cambiarlo todo.

 

Esta foto… esta soy yo.

No la versión de mí que conocía, no la de las fotos antiguas donde sonreía sin esfuerzo. Esta soy yo después de meses de lucha, después de largas noches de dolor, después de tratamientos que poco a poco transformaron mi cuerpo y mi rostro. La hinchazón, las profundas marcas moradas bajo mis ojos, los labios secos, la piel cansada… no son solo signos de enfermedad. Son la prueba de que he pasado por algo duro. Algo que intentó destruirme.

 

 

Hubo un tiempo en que ni siquiera me reconocía en el espejo. Me quedaba allí parada, mirándome fijamente, intentando encontrar a la persona

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