Parte 2
La marca era peor de lo que había imaginado y, alrededor, había otras señales más tenues que parecían anteriores.
Lucía se bajó rápidamente la camiseta.
—Por favor, papá… no grites.
Aquello casi me rompió.
—No voy a gritar —le dije—. Y no vas a tener que afrontar esto sola.
Entonces la médica miró las otras marcas y me hizo una pregunta que cambió el rumbo de aquella noche.
No respondió por Lucía ni formuló una acusación. Se limitó a preguntarle, con calma, si sabía cómo habían aparecido aquellas